
Las mechas y brillos dan luminosidad a la zona donde se aplican y atren a esa zona la atención. Aprovecha este efecto para desviar la atención de los pequeños defectos de tu rostro que no te gustan. Aprende a jugar con los matices.
El rostro de cada una es diferente y no hay rasgos que no puedan disimularse con unas mechas o brillos bien aplicados. La clave está en desviar la atención de los puntos débiles de la cara y atraerla a los puntos fuertes. Por ejemplo si tienes los ojos muy juntos con unos brillos en las sienes se crea distancia visualmente o si tienes una nariz prominente puedes alejar la mirada a la frente con unas mechas más claritas. Descubre las zonas estratégicas donde poner los puntos de luz.
Según tu rostro
ROSTRO REDONDO
Cómo eres. Mismo largo y ancho, poca mandíbula y mentón redondeado dando un aspecto dulce.
Efecto buscado. Estilizar y afinar el rostro.
Mechas estratégicas. Date mechas más oscuras en los laterales y más claras en la parte superior.
ROSTRO ALARGADO
Cómo eres. Cara estrecha y anuglosa.
Efecto buscado. Dar algo de redondez al rostro para evitar ser muy afilado.
Mechas estratégicas. Date mechas más claras en los laterales y más oscuras en la parte superior.
ROSTRO OVALADO
Cómo eres. Facciones equilibradas.
Efecto buscado. Realzar las formas perfectas de tu rostro.
Mechas estratégicas. Date mechas más oscuras que tu color base alrededor del rostro.
ROSTRO CUADRADO
Cómo eres. Cara ancha con mandíbula marcada.
Efecto buscado. Suavizar las facciones y quitar dureza a la mandíbula.
Mechas estratégicas. Date mechas más claras que tu color base alrededor del rostro.
ROSTRO TRIANGULAR
Cómo eres. Frente más ancha con mentón afilado.
Efecto buscado. Estrechar la frente y ensanchar la parte inferior del rostro.
Mechas estratégicas. Date mechas más oscuras en la parte superior y más claras desde la zona de las orejas hacia las puntas.

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